Heroínas

8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Es gracioso eso de ‘la mujer trabajadora’ porque parece que se premia el momento en el que ‘nos dejaron’ realizar las tareas consideradas como ‘productivas’ dentro de la filosofía de la economía capitalista, pero la realidad es que, antes de las labores productivas, realizábamos las tareas ‘reproductivas’ (el trabajo doméstico) nunca considerado ni valorado. Y no es sólo que las pocas mujeres que pudieron aventurarse a ser científicas, escritoras, filósofas, técnicas… estén absolutamente invisibilizadas, es que prácticamente ninguna figura histórica hubiera podido ser alguien si no es porque otros (generalmente otras, como la mujer o la madre) se hicieron cargo de mantener a esas personalidades singulares, a menudo insoportables en el trato.

Mantener como cuidar. Y es que hemos sido las auténticas mecenas y promotoras de todo lo que hoy en día consideramos revolucionario, imprescindible o singular. Y no lo hemos hecho voluntariamente, por tanto, era un trabajo no remunerado, no valorado y además invisibilizado. ¡Las cosas ocurrían por arte de magia! Nada de lo que fue hecho por una mujer existió ¡hasta que fuimos trabajadoras! Pero el hecho es que al principio el trabajo público, fuera del ámbito privado de la casa, para el que éramos ‘aptas’ fue una extensión de aquellos ‘cuidados domésticos’ tan poco relevantes en el progreso de la humanidad.
– Pero habéis avanzado mucho-

Desde luego yo nací pensando que podía hacer lo que quisiera, y me revelaba a cada pequeño indicio limitante que me abordara. Pero el caso es que, a pesar de todo lo que hicieron las mujeres antes de nosotras y nosotras mismas, continúan reproduciéndose comportamientos que reprimen a las mujeres y que estoy segura de que tampoco favorecen a los hombres. Y por no extenderme mucho y contar todos los momentos de impotencia que he vivido yo (que soy una privilegiada) por ser niña/chica/mujer sólo contaré algunas cosas que creo que quizá, son representativas.

Yo he vivido cobrar menos que un hombre menos cualificado (según dictan los méritos académicos) y en el mismo puesto que yo. He tenido que reprimirme para no ‘montar un número’ cuando ese mismo chico se apuntaba mis tantos o cuando se creía con el derecho a darme órdenes. He tenido que ejercer roles agresivos para que se me escuchara o se me valorara. Dar un golpe en la mesa, posicionarme, volver a tener que demostrar mi valía una y otra vez. Mi voz es aguda y mi tono no es alto así que es fácil que se me tape, a menos que grite, pero si grito soy una histérica con desarreglos hormonales.

En 1559 comenzaron los primeros estudios de anatomía que reflejaban el clítoris pero dichos estudios no trascendieron, así que cien años más tarde ¡volvió a descubrirse el clítoris! para de nuevo caer en el olvido hasta mediados del S. XIX y en 1948 volvió a desaparecer del libro de referencia, Anatomía de Gray. Así que el placer se nos ocultó y se nos penalizó pero tampoco se estudiaron enfermedades que son comunes en el aparato reproductor femenino. He vivido justificar unos dolores abdominales horribles con la menstruación y resultó ser una infección en las trompas de falopio.

He vivido la presión de la publicidad desde que tengo recuerdos y en mi entorno próximo hay al menos 12 casos de amigas que pasaron por el drama de la anorexia y la bulimia. Seguramente no me equivoco mucho si considero que el 90% de las mujeres, entre las que me incluyo, sin llegar a padecer anorexia, hemos pasado por algún episodio de desorden alimenticio. Este verano leí que el 81% de las niñas estadounidenses de 10 años tienen miedo a ser gordas en el futuro. He sido juzgada y cuestionada por mi cuerpo, por mi ropa, por mi cara, por mi inteligencia, seguramente adquirida gracias al novio de turno.

No he vivido la maternidad pero sí el peso de la caducidad que, por supuesto, se encargan de recordarte todo el tiempo, tanto en la tele, como en la calle que apesta a publicidad o incluso, por si acaso no te había llegado el mensaje, en entornos sociales con amigos o familiares, no importa el género. No vaya a ser que te olvides en algún momento de que ‘se te va a pasar el arroz’. Así que hay que estar divina sin interrupción para ser deseadas y que algún macho nos fecunde, pero tampoco hay que excederse porque si no, podemos incurrir en ser unas ‘busconas’, unas ‘ligeras’ o directamente una putas.

He vivido que me metan mano en un metro abarrotado, que un taxista me pusiera la mano sobre la pierna y dos casos extremos en los que comprendes que estás ‘vendida’, porque no tenemos la misma fuerza física y eso genera mucho miedo. No sabes hasta dónde va a llegar el otro, es igual que si fuera armado. Y cuando se lo he contado a algún amigo me han dicho cosas como, ‘tienes que poner límites’, ‘claro es que no tienes que confiar’, ‘al menos se quedó ahí’, porque parece que hay que dar las gracias de que no te hayan violado o matado, pero no entienden que en el momento de la agresión yo desconocía el final.

Pero lo grave es que no soy un caso aislado y de hecho se podría decir que he tenido suerte. Todas pasamos o hemos pasado miedo y nadie debería pasar miedo por el sólo hecho de estar viva. No puedo imaginarme la impotencia y el terror de una mujer maltratada. Cómo ve mermar su autoestima y crecer un sentimiento de culpabilidad, porque como punto de partida siempre somos sospechosas incluso de nosotras mismas. Cada asesinato es un atentado, un abuso de poder y cuando los asesinatos a mujeres son algo cotidiano creo que el término terrorismo es el adecuado para definir esa masacre.

Así que se entiende que vea con preocupación a mi sobrino de 3 años que dice caca, pedo, culo, pis y puta o a su hermano de 5 años cuando manifiesta ‘eso es de niñas’ como algo peyorativo.
-Pero habéis avanzado mucho-
No estoy en contra de los hombres, ni querría que sufrieran lo que vivimos nosotras pero es que avanzar no es algo que sólo incumba a las mujeres. El ‘habéis’ tendría que ser un ‘hemos’. Para avanzar tenemos que avanzar todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s