un poco de mi

Me llamo Raquel y siempre he pensado que el currículum es como una mala foto. Mi madre siempre decía que nací con los ojos abiertos. Mi padre me leía la mano y decía que iba a ser arquitecta, y víctima del complejo de Electra, sí, hice arquitectura y en este momento, ahora mismo estoy en Sao Paulo y voy a intentar relatar brevemente cómo una cosa me ha llevado a otra, porque si no hubiera nacido con los ojos abiertos, si no hubiera estado enamorada de mi padre y si no hubiera estudiado arquitectura, ahora no estaría en Sao Paulo.
Creo que es una carrera bonita, creo que fue importante relacionarme con otros que se preguntaban cosas parecidas y se respondían cosas distintas.
Me frustraba hacer proyectos inmensos y no saber de verdad si aquello funcionaba o no. Seguramente por eso comencé a hacer ropa, porque podía imaginar, dibujar y que el croquis fuera el prototipo y comprobar casi a tiempo real, si aquello funcionaba o no.
Hice lo que se suponía que había que hacer y trabajé para unos y otros y al mes de empezar recuerdo que le dije a mi padre, ‘papá no me gusta trabajar’. Y aquel formato que yo conocí en auge murió. Y vi caer a muchos y a mi me salvó lagaleriademagdalena, un proyecto que acabamos de cerrar porque mi compañera quiere tener una vida ‘más normal’, ‘más segura’ que es lícito y comprensible, pero yo estoy en el otro extremo, creo que la estabilidad es la inseguridad y no quiero un trabajo normal. Y con lagaleriademagdalena no podíamos programar vacaciones, ni saber si iba entrar dinero cada mes ¡pero hacíamos algo genial! El 2 de enero de 2011 (año clave) montamos nuestra primera galería de arte en la calle, concretamente en la calle Magdalena, en un edificio en obras y ante nuestra sorpresa comenzó a acercarse gente como si estuviera asistiendo a la inauguración de una exposición.
Y decidimos dejar aquellas ‘obras’ en la calle y así nacieron los #RegalosUrbanos. Y de nuevo, aquella esquina se convirtió en un laboratorio de expresión y de respuesta social con resultados a tiempo real.
Seguimos religiosamente (porque transcurría los domingos) haciendo aquello, y en poco tiempo empezó a escribirnos gente, primero de Madrid, luego de España y luego del mundo ¡¡que si podía exponer en nuestra galería!! Comenzamos a tener que crear una agenda de exposiciones y aprender a comisariar en la calle. No sé qué era aquello, pero parece que hacía falta. ‘Regalar es curativo’ en un sentido sanador y de curador como comisario. Aprendimos que la gente es mucho más receptiva al arte de lo que pensábamos y eran ellos los que generaban un nuevo espacio en la ciudad por cómo ralentizaban el paso, hablaban entre ellos, ‘¿pero de verdad me lo puedo llevar?’, los coches nos pitaban y de pronto vuelves a entender que es la calle y hay coches. Empezamos a realizar exposiciones que denominábamos crowdcurated porque ya no podíamos hacer exposiciones individuales, de forma increíble, empezamos a tener trabajos remunerados y de forma más increíble nos dieron una beca de tres meses para realizar una red de galerías urbanas en Sao Paulo. Y llegamos a esta ciudad que es un monstruo antropófago, y yo creí que me iba a volver loca de la sobreestimulación y tuve que hacer un mapa geográfico/temporal/experiencial que iba cambiando según íbamos viviendo situaciones. Y por fin conseguimos armar el proyecto mientras Lula era encarcelado, destituían a Dilma y los brasileños estaban aún más agitados.
Generamos una red de contactos amplísima de colectivos, asociaciones o individuos que realizan trabajos en la calle y realizamos ‘parcerías’ hasta desarrollar 10 intervenciones. Allí comencé a pensar en el nombre ‘Cuidades’ que es el proyecto que actualmente estoy desarrollando, un proyecto que no sólo realiza exposiciones, si no que busca la colaboración con otros, aprender de ellos y aportar algunas experiencias nuestras. Me decía un amigo el otro día: ‘tú eres un médico de la ciudad’.
Volvimos a España el 1 de Junio y estábamos tan exhaustas que desencadenó que mi compañera tomara la decisión de buscar una seguridad y estabilidad y que yo afianzara mi creencia en la estabilidad de la ‘inseguridad’ y aquí estoy de nuevo en Sao Paulo desarrollando un proyecto de investigación dentro de ‘Cuidades ‘que he llamado ‘tecnologías de rúa’: fruto de la experiencia de los ‘moradores de rúa’ de cómo construyen arquitecturas móviles que aparecen y desaparecen, que no son nunca iguales y que son resultado de prueba y error. Fruto de ser robados, de la lluvia, del viento, de si son solos o familia, del horario de las tiendas porque por la noche aquí el paisaje urbano muda y desaparece por el día.
Y quiero hacer el ejercicio inverso, dibujar esa arquitectura después de que estos orfebres, artesanos, técnicos que viven en la calle, han creado, rectificado, mutado y finalmente han conseguido que lo que imaginaron funcione.